El símbolo de Lanzarote

Muchos dirán que el mayor símbolo de Lanzarote es el volcán del Timanfaya y no les quito razón: es un auténtico espectáculo acercarse a su cima y caminar sobre las lavas resecas que brotaron por última vez en el siglo XVIII, arrasando con toda la vida que encontraron a su paso… Es hermoso, sí, pero para mí la verdadera imagen de Lanzarote son Los Hervideros.

Hijo de esas lavas ansiosas, el paisaje de Los Hervideros es el de una cascada de roca que cae formando unos acantilados de vértigo, coloreados de rojo, tizón y púrpura. Se encuentran en la zona del Janubio y representan, en mi opinión, la mejor imagen de la fuerza interior que un día originó a esta isla tan especial del archipiélago canario.

Los Hervidores, Lanzarote

Los Hervidores, Lanzarote

El otro día os contaba una de las excursiones que hicimos hasta la Montaña Roja, el volcán más imponente de la zona donde nos alojamos en Playa Blanca, así que hoy he pensado compartir la que fue mi primera visita a Los Hervideros. Una de las que más me impresionó de todos mis viajes a Canarias.

Fue hace ya algunos años, un viaje con mi amiga Bibiana, una gallega que ha vivido varios años en la isla y que la conoce a la perfección. Yo era la cuarta vez que pisaba suelo canario, pero la primera vez que veía Lanzarote, de modo que todo el viaje me impactó muchísimo: aquella tierra era realmente distinta a todo lo que había visto… Bibiana me dijo que, de hecho, por su excepcional belleza paisajística, Lanzarote fue elegida como escenario de películas tan legendarias como Moby Dick y tan nuestras como Los abrazos rotos de Almodóvar.

Sea como fuere, de todo lo que vi en aquel primer viaje mi más vivo recuerdo es para Los Hervideros. Salimos de nuestro alojamiento en Playa Blanca pero el recorrido, esta vez, lo hicimos en coche. Primero nos acercamos a la playa del Janubio para conocer sus brillantes salinas. La sorpresa es sublime: la sal crea un contraste que parece mágico al formarse pequeñas montañitas sobre la arena negra volcánica del terreno.  Alrededor, roca volcánica y, al fondo, el azul intenso de un Atlántico en aparente calma.

Los Hervideros en Lanzarote

Los Hervideros en Lanzarote

Después de quedarme boquiabierta durante casi media hora contemplando esa belleza, Bibiana decidió continuar el viaje asegurándome que lo que venía a continuación era aún mejor. Lo dudé, por supuesto que lo dudé: ¡acababa de ver la salina más hermosa que había visto en mi vida! Pero tenía razón. Tras unos minutos en coche a lo largo de una estrecha carretera diseñada por el gran César Manrique nos encontramos con un sendero de roca y lava que conducía directamente allí.

Los Hervideros. Todavía hoy no he encontrado las palabras adecuadas para describirlo y empiezo a pensar que no hay ninguna que pueda definir ese extraño abrazo que la tierra se da con el mar en esta costa de Lanzarote. El empuje de las olas choca contra los acantilados, se sumerge en las cuevas, forma corrientes e hilos que se escapan entre las rocas dentadas, y el agua vuelve a salir, levantando espuma y vapor para refrescar a los que se acercan a admirar el espectáculo.

Estuvimos horas allí. Escuchando. Ese día había poca gente, aunque dicen que en plena temporada turística se llena y es imposible hacer una buena foto sin que salga alguien de adorno. Yo tuve suerte y pude disfrutarlo como una privilegiada. Quizás por eso es mi símbolo particular de Lanzarote. ¡Gracias de nuevo por ese momento Bibi!

Villas Coral Deluxe, Lanzarote

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