Budapest sabe a ajo

Hace poco comentaba uno de mis últimos viajes a Budapest, una travesía para el reencuentro con viejas memorias que me trajo el sabor de muchos recuerdos y que transformó por completo otros tantos. Budapest ha sido uno de los destinos de los últimos años que más me ha aportado. La ciudad es un hervidero cultural, amable para angloparlantes y acogedor para casi todos los extranjeros, y su clasicismo parece ir rotando hacia la innovación y juventud de las nuevas generaciones que se abren paso en sus calles.

Budapest es arte, es lujo barroco, es majestuosidad monumental, es vapor de agua y bienestar… Pero si tuviera que elegir algo de todo ello que me reporte más recuerdos, me quedo con su gastronomía. Nada más escribir esa palabra seguro que a más de uno le ha venido a la mente el Gulash, ese guiso de origen campesino y raíces humildes, de sabor intenso y contundente que contrasta con la sofisticación de la que presume esta capital.

Los sabores que recuerdo de Budapest son todos muy distintos y llenos de carácter. Budapest me sabe a paprika, un poquito dulce y picante a la vez, divertida y melosa. Sabe a cebollas, a queso, a vinos blancos, a salami de Szeged, a patatas guisadas…

Restaurante La Plaza, Budapest

Restaurante La Plaza, Budapest

Para comer bien en Budapest recuerdo perfectamente algunos nombres de mi última visita, unos se corresponden con restaurantes de lujo en el centro de Budapest, otros son modestos establecimientos típicos en los que comer a buen precio un plato típico húngaro y disfrutar, incluso, de alguna actuación en directo.

Uno de los grandes clásicos es el restaurante Gundel, un histórico que se merece la excelente fama que tiene. Es imprescindible tener reserva previa y son sonadas sus cenas especiales de Navidad y Año Nuevo. Se trata de un establecimiento que lleva abierto desde 1910 y que se define a sí mismo con la frase “Gundel no es lujo, Gundel es calidad”. Un restaurante de culto dentro de la gastronomía húngara en Budapest sin lugar a dudas.

Matyas Pince es otro de los grandes restaurantes de Budapest, un establecimiento que se ha levantado en el histórico edificio de la Bodega Matyas y que está inspirado en la época del renacimiento húngaro. Ofrece una exquisita carta de platos gourmet combinados con platos típicos de Budapest. Es un poco más turístico que el anterior  ya que los viajeros acuden a él atraídos por algo más que su gastronomía: todos los miércoles y jueves ofrece un espectáculo de danzas folklóricas tradicionales.

Iberostar Gran Hotel Budapest

Iberostar Gran Hotel Budapest

Pero, para ser sincera, uno de los restaurantes que más me sorprendió en mi última estancia en Budapest no fue precisamente un restaurante de cocina húngara, sino… ¡un restaurante español! Sí, como lo oyes (o, mejor dicho, lo lees), uno de mis grandes descubrimientos en Budapest me da permiso para decir que Budapest sabe a ajo, a tomates, chorizo y pimentón. Igualito que España 😉

El sitio en cuestión se llama restaurante La Plaza, ubicado justo en la Plaza de la Libertad ya que forma parte del hotel de Budapest en el que me alojé, perteneciente a la cadena hotelera española Iberostar. Con un aspecto muy acorde con la capital y una decoración elegante y contemporánea, La Plaza es un restaurante ideal para cenar en Budapest y disfrutar de un delicioso Rioja o Ribera del Duero con unas tapas. Merece la pena probar su desayuno gourmet, una de las cosas que más disfruté durante mi estancia.

Consejos prácticos:

– Si quieres comer bien en Budapest, una de las calles a evitar es la llamada Calle Vaci, donde se pueden encontrar infinidad de restaurantes y bares totalmente orientados a turistas y con precios para ellos. Caro, sin gota de autenticidad ni sabor.

– Para cenar y luego salir a tomar algo, son recomendables la zona de la plaza Liszt Ferenc, la calle Raday o la plaza de San Esteban, donde se pueden encontrar agradables terrazas en las que charlar y beber una copa a precios razonables.

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