Calella, la esencia de la costa de Barcelona

Ya estoy de vuelta con toda la nostalgia típica de la vuelta a la rutina y el dulce sabor de boca de las vacaciones. El viaje a la costa de Barcelona fue como una bocanada de aire fresco, una escapada diferente, llena de calma, hermosos paisajes y buenos alimentos. Calella ha sido un destino de acogida perfecto: un lugar para descansar y volver a la infancia, a esas imágenes únicas de pueblos de mar de los que ya quedan muy pocos en España.

Este reducto de placidez, aunque imagino que en verano se pondrá de bote en bote, es una de mis recomendaciones sin duda para todos los que busquen algo distinto para estas vacaciones 2014. Además de ser un pueblo precioso, con todos los servicios pero sin renunciar a ese encanto de los pueblos de toda la vida, es un lugar en el que encontrarse con uno mismo y con el cariño real y más auténtico de la gente.

Hotel FERGUS Espanya

Hotel FERGUS Espanya

Sencillos, atentos y siempre disponibles, con una enorme sonrisa: los habitantes de Calella han sido lo mejor de nuestro viaje. A través de ellos, hemos conocido todos los rincones de esta increíble localidad de la costa de Barcelona, con ellos hemos probado sus deliciosos platos tradicionales a base de pescado (y una escalibada exquisita) y hemos disfrutado de agradables tardes de conversación sentadas a una mesa, mirando al mar, sin más prisa que la de la hora de cenar.

El alojamiento en Calella también fue un acierto: nos quedamos finalmente en el Hotel España de la cadena Fergus Hotels, uno de los más emblemáticos del pueblo, con un personal encantador y unos buenos servicios. La habitación doble es de buen tamaño, las camas son cómodas y, la nuestra al menos, tenía vistas al mar. Todo un regalo para la vista cada mañana.

Visitamos, como estaba previsto, el resto de localidades de la costa de Barcelona. De todas nos hemos traído increíbles recuerdos que ya os iré contando. Fue una gran semana. Habrá que repetir

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