Vacaciones por la cara más desconocida de Islas Canarias

Dicen que de las reuniones con amigos se pueden sacar grandes conclusiones y debo reconocer que no podía estar más de acuerdo con esta afirmación, al menos en el caso que hoy os voy a contar. La semana pasada tuve una de esas comidas/meriendas/cenas con mis amigos de toda la vida, algo que solemos hacer al menos dos veces al mes. Una cita que dio mucho de sí.

Sin ir más lejos, cuando llegó el “cambio de tercio” (ese en el que los camareros retiran los platos de la mesa y te dan un ratito para elegir entre postre y café) quise recordar con mi pandilla aquellas vacaciones que hace dos años nos regalamos por Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura. Sí, sin duda los mejores quince días de mi vida. Lo que yo califiqué, en voz alta, como unas vacaciones de experiencias, otros lo definieron como vacaciones del ocio y de los homenajes gastronómicos.

Tras pagar nuestra cuenta y llegar a casa (poco antes de la hora de la cena) quise analizar algunas de las definiciones que mis amigos habían hecho de aquellas vacaciones y sí, llegué a una conclusión que todavía hoy mantengo: No hay algo más subjetivo que definir unas vacaciones. Con la máxima de que cada uno se lleva en la memoria aquello que realmente le impacta, no es de extrañar que lo que yo defino como “experiencia”, otro lo defina como “una semana gastronómica”.

Sí, amigos, aquel viaje para mi fue una auténtica y rotunda experiencia. Aunque había visitado el archipiélago canario en más de una ocasión (algunas por placer y otras por trabajo), esta era la primera vez que planteábamos un viaje con una única norma: dejar lo puramente turístico para adentrarnos en el corazón del destinos, en su lado más auténtico y bonito. Y sí… Así fue como descubrimos la cara menos conocida de Islas Canarias. ¿El itinerario? Cinco días en Tenerife, cinco días en Fuerteventura y, como guinda del pastel, otros cinco días en Lanzarote.

Tenerife, mucho más que el Teide

Paísaje de montaña, El Teide, Tenerife

Paísaje de montaña, El Teide, Tenerife

Superados los nervios de ese primer viaje de amigos desde que acabáramos los estudios, nuestro primer destino fue Tenerife, concretamente Costa Adeje (en la zona sureste de la isla canaria). ¿Nuestro alojamiento para estos primeros cinco días de relax, amistad y planes hasta el amanecer? El hotel Ole Tropical Tenerife. Aunque en Costa Adeje son muchos los hoteles entre los que se puede elegir, decidimos quedarnos con Ole Hotels por su calidad y porque su Todo Incluido es de los mejores de la zona.

Aunque sabíamos que la visita al Teide tenía que caer (porque es la foto que todos te piden que enseñes), nuestro viaje a Tenerife tenía como fin descubrir esos lugares que son menos conocidos. Lugares como el macizo montañoso de Masca, la Punta de Teno, La Esperanza (donde ver las mejores vistas de La Laguna) o el Barranco del Infierno. ¿Nuestras últimas paradas? En mi opinión, las mejores de todo el viaje a Tenerife: la playa de la Otovara y la Cueva del Viento.

Fuerteventura

Tras esos primeros días en Tenerife, mis amigos y yo pusimos rumbo a Fuerteventura, nuestra segunda parada y un lugar en el que viviríamos experiencias increíbles. El destino elegido fue Playa Jandía y aunque elegimos el hotel Iberostar Fuerteventura Palace (por eso de que era el que más se ajustaba al tipo de alojamiento que estábamos buscando) las demás ofertas no estaban nada mal, basta con pegar un vistazo a nuestras otras dos opciones: el hotel Iberostar Playa Gaviotas Park y el hotel Iberostar Playa Gaviotas.

Con sus más de 150 kilómetros de playa de arena blanca y aguas turquesas (esas que  tan bien quedan en las fotos y que tanto se disfruta en directo), Fuerteventura fue clave para los que -como yo- buscaban practicar algo de deporte al aire libre. ¿Las opciones que teníamos para elegir? Nada menos que equitación, kitesurfing, ciclismo, esnorquel, land sailing, excursiones en piragüa o hasta lucha canaria. Si bien los elegidos por las féminas fueron las excursiones submarinas con esnórquel y las carreras de land sailing, los chicos del grupo prefirieron probar el kitesurf y las rutas en motos de agua.

Además de disfrutar de las actividades propias de la isla y también de su cultura, quisimos regalarnos una excursión especial a lugares especiales como la finca Verde Aurora, un espacio natural de increíble belleza en el que encontrar productos puros de Aloe Vera, aceite virgen extra y en el que disfrutar de paisajes únicos y auténticos.

Lanzarote

Aunque parezca que diez días en Islas Canarias son más que suficientes para conocer todas las joyas del archipiélago, lo cierto es que un viaje a Canarias sin una parada en Lanzarote no es un viaje completo. El que, en mi opinión, es uno de los destinos más bonitos del mundo, fue nuestra última parada. Nuestro cuartel general en esta ocasión sería el Ole Oliviana Lanzarote, un hotel ubicado en Puerto del Carmen y a unos doscientos metros de la Playa de Pocillos.

En total fueron cinco días perfectos en los que pudimos descubrir joyas únicas como la Casa Museo de César Manrique, visitar La Graciosa, disfrutar de la inmensidad de los terrenos de lava sólida o de las rutas del vino y hacer un montón de rutas senderistas por las inmediaciones del Timanfaya.

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