¿Navidades en la nieve o en las playas mediterráneas?

Estoy convencida de que no soy la única que ha tenido sus serias dudas a la hora de decidirse por una de las dos opciones que planteo en el titular de mi nuevo artículo. Es más, debo confesar que mi mes de noviembre ha consistido -básicamente- en decidirme por unas vacaciones navideñas en la montaña o unas más playeras a la vera del Mediterráneo. ¿Queréis saber qué era lo único que tenía realmente claro desde un primer momento? Que fuera en la playa o fuera en la montaña, mis vacaciones tenían que ser sí o sí en el sur del país.

Aunque me declaro una rotunda enamorada de los dos archipiélagos (de ahí que viva en Mallorca y que viaje cierta con frecuencia a Islas Canarias), no puedo negar que Andalucía es un destino que me cautiva y que me hace desconectar desde que pongo un pie en su territorio. Es por ello por lo que he convencido a mis amigos para hacer un viaje en grupo al sur con miras a pasar allí nuestras vacaciones navideñas. ¿El problema? El de toda la vida: unos quieren la playa y otros quieren el frío de la montaña.

Playa

Dado que soy de las que piensa que tener que decidir entre blanco o negro no siempre es acertado y teniendo en cuenta que tenemos toda una semana de vacaciones por delante, decidí lanzar una idea (así, a la aventura) que -para mi asombro- fue secundada por todos: pasar tres días en la montaña y tres días en la playa.

Con las ideas claras y mucho más relajados, tocaba dar forma al viaje. ¿Cuál sería nuestro destino de montaña? Granada por goleada y Sierra Nevada por unanimidad. Tras inscribirnos en las pertinentes clases de esquí, contemplar alguna que otra excursión a los puntos más destacados de Granada y tras barajar las posibilidades de alojamiento disponibles en la ciudad (como el Vincci Albayzin) al final nos decidimos por reservar nuestras habitaciones en el Vincci Selección Rumaykiyya, un espectacular hotel de cinco estrellas en el corazón de Sierra Nevada.

skiing

Cerrada esa fase del viaje que tendrá lugar en la montaña, nos tocaba decidir cuál sería nuestro destino de playa. ¿La elegida? Benalmádena, en Málaga. Y es que si bien somos conscientes de que la mayoría de los viajeros se decantan por las playas de Motril (en Granada), lo cierto es que apenas hay dos horas de camino entre Granada y Málaga y sí… la Costa del Sol nos seduce todo y más.

El plan es el siguiente (a ver qué os parece): cubrir el trayecto sin parar hasta Málaga, pasar el día completo en la capital (visitando la Calle Larios y las zonas más bonitas del centro) para luego fijar nuestra residencia temporal en Benalmádena, concretamente en el Vincci Selección Aleysa Boutique & Spa, un hotel con una ubicación estupenda y una vistas simplemente espectaculares. ¿El resultado de nuestra aventura? Estad atentos que en enero os los cuento con pelos y señales.

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